Mínimas incisiones para reconstruir la mama

La tendencia se impone. Cada vez más, la reconstrucción mamaria después de extirpar un cáncer de mama recurre a tejidos de la propia mujer como ‘material de relleno’ para devolverle al pecho su apariencia normal.


En esta ocasión, cirujanos del Hospital Universitario de Bellvitge (en L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona) han empleado una nueva técnica (la endoscopia) para extraer el músculo dorsal ancho y colocarlo en la mama, y ambos pasos en una única intervención.


Lo novedoso de esta intervención %u2013pionera en España y que sólo han realizado hasta ahora tres grupos en todo el mundo- es la extracción con mínimas incisiones y de forma inmediata de un músculo de la espalda de la paciente. Una reconstrucción con tejido propio que, por tanto, evita el uso de prótesis.


“Se obtiene de la parta baja de la espalda y se le coloca en un único tiempo quirúrgico, para rellenar la mama que ha quedado reformada por el tumor”, ha explicado el cirujano Joaquim Muñoz en rueda de prensa.


La vía endoscópica es un tipo de abordaje prácticamente inédito hasta la fecha en la cirugía del cáncer de mama. Esta vía tiene las ventajas de causar “las mínimas incisiones” en el cuerpo de la paciente. De esta manera, las cicatrices apenas quedan visibles en la axila y en la parte posterior de la espalda.


Como ha explicado el doctor Josep María Vinyals, este músculo tiene una apariencia similar a la de un filete, lo que permite desplazarlo ayudándose con pinzas desde la espalda hacia la mama (sin necesidad de cortar las arterias y venas, que siguen conectadas) y “plegarlo sobre sí mismo para darle más volumen a la mama”.


Menos cicatriz, menos complicaciones


El hecho de no tener que utilizar prótesis artificiales (de silicona u otros materiales) también evita complicaciones posteriores si fuera necesario realizar radioterapia u otros tratamientos complementarios del cáncer de mama.


Hasta la fecha, en Bellvitge se ha intervenido con este procedimiento a tres pacientes (una de ellas de tan sólo 27 años), de las que dos habían recibido quimioterapia previamente.


Cuestionados acerca del tamaño de la cicatriz de las pacientes, los facultativos han apuntado que “es pequeña en lugar de grande, lo que reduce el impacto estético en el cuerpo”. El resultado es una mínima cicatriz (de 2,5 a 5 centímetros) en la parte baja de la espalda, difícilmente relacionable con el cáncer de mama.

Acerca Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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