Tabaquismo y Cáncer Pulmonar:

El tabaco puede matar de tantas maneras que es un factor de riesgo para seis de las ocho mayores causas de muerte en el mundo”.

Margaret Chan, Directora General de la OMS, 2008.

Estadísticas internacionales indican que el cáncer de pulmón (CP) ocupa los primeros lugares como causa de mortalidad en ambos sexos por cáncer en el mundo, y es el tumor maligno más común entre los hombres. En algunos países la incidencia del CP entre las mujeres ha rebasado al de mama, y en ciertas zonas geográficas por ejemplo, los estados del sur de los Estados Unidos, ya lo sobrepasa. Se calcula que para el 2020 será la neoplasia maligna más frecuente y más mortal, tan sólo en el año 2000 fallecieron por este motivo más de 3 millones de personas.

El CP es un tumor que tiene en su etiología básicamente factores de tipo ambiental. En este aspecto el tabaquismo juega un papel preponderante ya que se calcula que el 90% de los casos se deben al consumo de tabaco y el 10% restante a la genética y a otros factores como la exposición laboral a carcinógenos, contaminación atmosférica, exposición a radiaciones, etc. En México se estima que 8 de cada 10 casos de CP tienen como causa el tabaquismo.

Desde la década de los años 20 del siglo pasado se sospechaba que el tabaco era un factor causal en el CP. En diversos estudios se observó que el aumento del consumo de tabaco se acompañaba, de 20-30 años después, de un aumento de la incidencia del CP:

Tres estudios clásicos llevaron a la convicción de la existencia de una relación de causalidad entre tabaquismo y cáncer de pulmón. El estudio de seguimiento de ocho años y medio de veteranos de guerra llevado a cabo por Kahn en 1966; el estudio patrocinado por la ACS y publicado por Hammond en 1972 que permitió seguir a un millón de personas; y especialmente, el trabajo de Doll y Peto, publicado en 1976, que mostró las tasas de mortalidad de 34.000 médicos británicos, seguidos durante 20 años y separados en fumadores y no fumadores, no dejaron lugar a dudas. 

¿Cuál es el mecanismo a través del cual el tabaco puede determinar el desarrollo de un CP?. La respuesta la encontramos al estudiar la composición del humo resultante de la combustión del tabaco.             La combustión incompleta de la hoja de tabaco junto con los plaguicidas y fertilizantes que se le adicionan a la planta durante su cultivo, los aditivos, saborizantes y texturizantes que se agregan durante el proceso de manufactura del cigarro, además del papel que envuelve al tabaco generan más de 4000 sustancias químicas diferentes, entre las más importantes por su poder adictivo y por su impacto en la salud, se encuentran la nicotina, el alquitrán y el monóxido de carbono. Sin embargo, también se pueden encontrar sustancias radiactivas como el Polonio y venenosas como el cianuro. El humo de tabaco es, sin lugar a dudas una de las mezclas más peligrosas con las que el ser humano puede estar en contacto a lo largo de su vida.

De acuerdo con el Programa Nacional de Toxicología de los Estados Unidos del total de sustancias del humo de tabaco, al menos 250 son altamente tóxicas para el humano y 50 a 70 son productoras de cáncer ó carcinógenos, desafortunadamente éstas son muy potentes y fácilmente absorbidas por numerosas vías en el cuerpo humano. Los productos que se le adicionan al tabaco para cigarrillos han ido cambiando a lo largo del tiempo, a medida que se descubren sus efectos en la salud del ser humano y se establecen nuevas regulaciones, ingredientes que suenan aparentemente inofensivos, como el chocolate, el regaliz o los azúcares, pueden contribuir al incremento de los efectos carcinogénicos y adictivos. Sustancias como el mentol y los edulcorantes pueden asimismo facilitar la inhalación profunda de esta mezcla tóxica en los pulmones, suavizando el humo y haciéndolo más agradable para los sentidos.

Los carcinógenos constituyen la liga entre la adicción a la nicotina y el CP. En el humo de tabaco se han encontrado hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) que son un grupo de sustancias químicas que se forman durante la combustión incompleta de sustancias orgánicas, como la hoja del tabaco; ejemplos de HAPs son el benzo(a,e) pireno, antraceno, pireno, fluorantreno y otros que se ha demostrado tanto en animales de laboratorio como en humanos que inducen procesos de mutación de las células que pueden llevar a un cáncer. También en el tabaco hay otros potentes carcinógenos como las nitrosaminas, especialmente la NNK que no solamente se encuentra en el humo sino también en productos del tabaco “sin humo”, como el tabaco para masticar. Otros productores de cáncer presentes en el humo de tabaco son benceno, cadmio, níquel, polonio-210 y berilio, entre otros. 

En cada inhalación de humo el fumador introduce a su organismo sustancias altamente tóxicas, como las antes mencionadas, que lastiman a las delicadas células del epitelio bronquial incrementando el riesgo de desarrollar un tumor maligno, a mayor exposición mayor probabilidad de tener CP.

Es importante enfatizar que la exposición al humo de tabaco afecta tanto al fumador activo como al pasivo, los no fumadores que conviven con fumadores tienen un riesgo 35 veces mayor de contraer cáncer de pulmón. Por esto la  Organización Mundial de la Salud ha establecido que NO hay ningún límite seguro de exposición al humo resultante de la combustión del tabaco.

En México, el cáncer de pulmón es la principal causa de muerte por cáncer y uno de los más difíciles de tratar por su agresividad. No obstante, puede ser uno de los cánceres más prevenibles, simplemente no empezando a fumar ó dejando de hacerlo en caso de ser fumador. Fumar es equiparable a jugar a la ruleta Rusa, es un juego letal y macabro en el que las posibilidades de desarrollar CP se incrementan con cada cigarrillo….

Si quieres dejar de fumar y reducir el riesgo de desarrollar un CP, la Dra. Guadalupe Ponciano coordina el Centro Integral de Tratamiento del Tabaquismo, mayor información en  [email protected]

Dra. Guadalupe Ponciano Rodríguez

Coordinadora del Programa de Prevención e

Investigación del Tabaquismo

Facultad de Medicina, UNAM

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Acerca Redacción

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