Mujeres mexicanas, lejos de la vacuna contra cáncer cervicouterino

Debido a su alto costo, la falta de información y escasa cultura de la prevención, la mayoría de las mujeres mexicanas está lejos de alcanzar los beneficios de la vacuna contra el Cáncer Cérvico Uterino (CACU) a pesar de que en países desarrollados ha demostrado niveles de eficiencia superiores al 80%.

Aprobada en 2006 en nuestro país, la vacuna dista de convertirse en una alternativa de uso masivo al menos en el corto o el mediano plazo ya que actualmente tiene un costo al público que varía de los 1,800 hasta más de 2,000 pesos por cada una de las tres dosis que requiere, de acuerdo con diversas consultas efectuadas con gineco-obstetras quienes informaron que este biológico todavía es de distribución restringida para médicos especialistas.

 

Los laboratorios distribuidores de la vacuna, cuyo nombre comercial es Gardasil, sólo están autorizados para entregarla bajo pedido, debido a que su demanda entre la población es baja y necesita condiciones de conservación específicas.


Debido a su elevado costo, reconoció Yudit Vega Medina, miembro del Colegio Mexicano de Gineco-obstetricia (Comego), las mujeres que acuden a la consulta para protegerse contra está enfermedad crónico-degenerativa continuarán sujetas indefinidamente a control mediante las pruebas de Papanicolau y Colposcopía, ya que tienen más información sobre ambas,  además de que son significativamente más baratos que el Gardasil en la práctica privada y generalmente gratuitos en la red de salud pública.


El Cáncer Cervico Uterino, junto al de las glándulas mamarias, es la primera causa de defunción entre la población femenina de los  30 a los 59 años y la segunda entre las mujeres que se encuentran entre los 15 y los 29, según datos de diversas instituciones del sector salud nacional. La frecuencia con la que se presenta es mayor en estados de la república que, como Puebla, arrojan las cifras de pobreza más altas en los indicadores nacionales.


La vacuna desarrollada por los laboratorios Merck, primero, así como por Glaxo Smithkline, que patentó su producto bajo el nombre Cervarix, es efectiva sólo para cuatro de las 80 variedades del Virus del Papiloma Humano, pero que son aquellas a las que se atribuyen más del 75% de los casos de CACU.


En Estados Unidos diversos estados establecieron la inmunización con carácter obligatorio no obstante que también expuso un severo problema financiero, en parte porque amplios segmentos de su población carece de seguro médico y las empresas han declarado no contar con la capacidad para absorber el costo tan elevado del esquema.


A lo anterior hay que añadir la controversia de carácter ético y moral que se produjo dado que una de las condiciones para que la vacuna genere los mejores resultados es que se empiece a aplicar en edades tempranas del desarrollo, es decir, entre las 9 y los 11 años de edad y hasta los 30 años, preferentemente.


En México, desde el año pasado han aparecido en diversos medios de comunicación declaraciones de parte de representantes de la Secretaría de Salud en el sentido de que se analizaría la posibilidad de incorporar al esquema de inmunización la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano, sin que hasta el momento se perfile como una ruta claramente viable.


La vacuna está indicada  para la prevención del cáncer, de las lesiones precancerosas o displásicas, de las verrugas genitales y de la infección, causadas por los tipos 6,11, 16 y 18  del virus del papiloma humano (VPH).


Entre las enfermedades causadas por el VPH de los tipos 16 y 18 que pretende evitar este biológico se encuentran el Cáncer Cervico Uterino Vulvar y Vaginal;  Adenocarcinoma in Situ (AIS, por sus siglas en inglés); al igual que Neoplasia intraepitelial cervical (CIN), Neoplasia Intraepitelial Vulvar (VIN), Neoplasia Intraepitelial Vaginal (VAIN) de grados dos y tres, respectivamente.


Asimismo, la vacuna fue desarrollada para prevención de Neoplasia Intraepitelial Cervical (CIN) de grado uno, Verrugas Genitales (condilomas acuminados), Neoplasia Intraepitelial Vulvar y Neoplasia Intraepitelial Vaginal de grado uno, así como la infección por el Virus del Papiloma Humano.


La gineco-obstetra Yudith Vega Medina, graduada en el Hospital Gea Gonzáles de la UNAM,  fue puntual al aclarar que la vacuna no erradica el virus y que su efecto es evitar el desarrollo del cáncer y de las infecciones precursoras de dicha enfermedad.


Precisó que la vacuna tiene que aplicarse en tres dosis. A partir de la primera contada como cero, la segunda se proporciona transcurridos dos meses, para finalmente dar paso a la tercera a los seis. La edad recomendada por la especialista para cubrir el esquema es de los 10 años hasta los 30.

 


Luego, estableció que si bien toda la promoción del esquema de inmunización se desarrolló en función de la mujer porque es en sus órganos donde se desarrollan los diversos tipos de cáncer, también aplica para el género masculino.


Sobre el particular Informó que en congresos recientes quedó claro que el Virus del Papiloma Humano  (VPH) es causa de cáncer en la uretra, por lo cual también la vacuna es recomendable para la población masculina.


Aunque la tasa de mortalidad por Cáncer Cérvico Uterino muestra una tendencia descendente a nivel nacional, todavía es más elevada en las entidades federativas de mayor marginación y afecta de manera más frecuente a las mujeres a partir de los 45 años de edad.


Por el momento la comunidad médica de estados como Puebla, Tlaxcala y Veracruz, consideran que el manejo de la vacuna es cauteloso dadas las limitaciones que presenta por su elevado costo para el público, una circunstancia que seguramente se repite en el resto del país.


Si bien el biológico es muy caro, coinciden, es de un potencial sin precedentes en las acciones de prevención el segundo cáncer más frecuente en la población femenina, por el cual cada año mueren más de 230 mil personas a nivel mundial. La vacuna funciona contra cuatro tipos del VHP, entre los que se encuentran el 16 y el 18 identificados como responsables del 70% de los cánceres de cuello uterino y cérvix.


Por si misma la vacuna no debe considerarse como la  panacea, enfatizó Vega Medina. Hace falta reforzar la educación sexual de la población pues resulta lamentable que para muchas mujeres todavía sea desconocido que el medio de contagio del Virus del Papiloma Humano sea el contacto sexual.


Para muchas de ellas llegar a saberlo puede resultar vergonzoso. A la vez, es necesario aclarar que no se trata, bajo ninguna circunstancia, de una especie de carta de libertad para llevar una vida sexual descontrolada.


De hecho, agregó la especialista, para sectores de la sociedad muy conservadores resulta escandaloso que se aplique en niñas una vacuna para prevenir una afección que se transmite por vía genital.


El virus del papiloma humano cuenta con 80 tipos. Se les conoce como papilomavirus porque pueden causar verrugas o papilomas, que son tumores benignos. Su diversidad de tipos da lugar a las verrugas que se encuentran en manos, pies, boca y en el área genital, siendo en esta última donde pueden infectar unas 30 variedades del mismo VPH.


Además del Gardasil, aprobado en México, existe otra vacuna conocida como Cervarix, que todavía no se encuentra en territorio nacional pero es similar al primero y cuyos protocolos le atribuyen un grado de efectividad de 90% en la prevención de las lesiones precancerosas provocadas por los tipos de virus causantes del cáncer Cervicouterino.

Acerca Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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